lunes, 10 de julio de 2017

Superman (1978)

Imagino que más de uno y de una, después de leer algún post de los míos, me habrá tomado por un chaval de doce años, por un alegre y pícaro adolescente, un enfant terrible de la crítica internetística en ciernes, vamos. Sin embargo, aunque hasta ahora lo he evitado con todo el celo posible, me veo obligado a daros un baño de realidad. La careta cae al fin para hablar de lo que quiero hablar hoy: de Superman, de supermanas y de 1978.

Superman de Richard Donner es un ambicioso acercamiento al comic homonimo de la DC Comics. Empieza la peli en el helado planeta natal de Superman (Christopher Reeve) , Krypton, cuando aun es un recién nacido. Su padre (Marlon Brando) un reputado científico, alerta a las autoridades de la inminente desaparición del planeta. Como en Krypton también se cuecen habas, las autoridades pasan totalmente de esas chorradas de rojos y no toman medida alguna.  Jor-El, que lo tiene clarinete pero que no es un traidor a su gente, decide aguantar al pie del cañón hasta el fin pero como su pequeño no tiene culpa de que la gente sea gilipollas lo envía a la Tierra en una capsula de escape ya que, al parecer, siendo la Tierra como es, cualquier kryptoniano se come con patatas a cualquier terrícola. Tras varios años de viaje aterriza por fin y es adoptado por un matrimonio americano del medio oeste, siendo educado en fuertes valores tradicionales aunque de manera un poco catetita. Un buen día siendo adolescente descubre la verdad de sus orígenes y se va al Polo Norte a contruir una guarida y a aprender a escribir a maquina a toda leche. Gracia a eso y a que es un buen tipo entra a currar en el Daily Planet de incógnito, bajo en nombre de Clark Kent, Allí conocerá a Lois Lane (Margot Kidder) que al parecer le pone pinocho . Poco a poco se va dando a conocer como Superman, ejerciendo labores de bombero y de guardia civil vestido con un pijama, pero manteniendo su identidad secreta gracias a unas cacho gafas de Alfredo Amestoy cuando está en la redacción. Pero no todo va a ser salvar gatitos y atrapar chorizos. Un mega malvado llamado Lex Luthor (Gene Hackman), especulador inmobiliario, por cierto, tiene pensado lanzar un par de misiles atómicos contra la falla de San Andrés, se supone que para hundir el estado de California y que todo el desierto que ha comprado a pedo puta en Nevada se convierta en un sitio costero. Esto si que es una burbuja como Dios manda.

Una vez dijo Woody Allen en una entrevista que jamás había que tomar al espectador por estúpido. Y que, aunque una película pueda tener varios niveles de comprensión, incluso los espectadores que no son capaces de explicar el trasfondo de la película, sí que lo captan. Es decir, contar una historia y dejar flecos ideológicos con la excusa de que el espectador medio no lo va a entender es un grave error si queremos hacer un buen film. Dicho de otro modo, hasta el más zoquete se va a dar cuenta de que eres un chapuzas.

Vi Superman cuando la estrenaron en el cine, me imagino que en el Imperial de la Gran Vía, donde todas las proyecciones eran en sesión continua. Claro, me llevó mi madre que tenía bastante buen ojo con las pelis que íbamos a ver. Recuerdo como salí absolutamente fascinado del cine. La historia, los efectos especiales, la gigante música de John Williams, la bondad de Superman, sus grandes poderes.... Pero esto fue un primer nivel. Hubo otras cosas que si bien no me fascinaron inmediatamente si que fueron calando a medida que iba creciendo. Por ejemplo, era la primera vez que veía el ambiente de un trabajo de verdad. La redacción de Daily Planet me parecía un lugar vibrante y luminoso donde los adultos, aunque trabajaban duro cada día, no parecían estar demasiado tristes. También estaba Clark Kent que pese a tener poder para tumbar de un soplido a cualquier macarra  de gimnasio o de volar a la velocidad de la luz., era un hombre discreto, educado y respetuoso con todos, especialmente con Lois Lane. Es definitiva la antítesis del chulo y del macho ibérico. Pero también vi a una chica trabajadora, capaz, dinámica, independiente, con sentido del humor, que vivía sola tan ricamente y que además no parecía ninguna mojigata. Esa mujer molaba.

Más tarde, vi otras películas y vi otros hombres tranquilos y otras mujeres independientes, durante los ochenta. Crecí pensando que el mundo era así y que cuando fuese adulto era lo que me iba encontrar. 
Pero no. En algún momento involucionamos. Tal vez fue el miedo de los más inseguros a perder sus privilegios ancestrales, o las diferentes crisis económicas, que suelen volver a la gente más conservadora, pero lo cierto es que el avance en las libertades de los géneros masculino y femenino no solo se frenó sino que fue para atrás, retomando modelos de comportamiento más propios de los años cincuenta del siglo XX que de los dosmiles que tanto prometían. Ahora todas las películas o series  (no digamos los programas de televisión) están pobladas de chulánganos sin sentido del humor, machistas y más bien ignorantes que no habrían tenido sitio en ninguna peli de los ochenta ni como extra comido por un tiburón mecánico. Hoy en día todo es muy machote o muy feminote. Hombres muy hombres y mujeres muy mujeres, en el sentido más tristemente estereotípico de la palabra. Ya nada es festivo, ya no hay relaciones de igual a igual entre hombres y mujeres. Ahora todo es gravedad y guerra de sexos. una batalla de dominios en el mejor de los casos o un sometimiento total en el peor. 

Veo los memes que recibo a diario a través de diferentes grupos de whatsapp y me asusto. Hace tiempo al ciudadano medianamente educado le habría avergonzado mostrar determinadas actitudes e ideologías en público. Ahora no, la gente hace gala de su machismo (también las mujeres) y de su ruindad cuando no directamente de su vileza. Todo vale. La opinión a la altura del razonamiento y la broma cutre a la altura de arte. Y los reggetoneros que hablan de las chicas como de cachos de carne en propiedad, son los Mozarts de nuestro tiempo. ¿exagero? Pues esto es en occidente. En el resto del mundo flipas.

Ya en los noventa todo se empezó a ranciar con las películas de bodas. Pasamos de chicas Lois Lane a chicas simples y bobaliconas cuyo mayor deseo era casarse  por la iglesia y de blanco. Los hombres seguían siendo tranquilos, pero sólo para agradar a mamá y a papá. Yernos perfectos que destilaban petulancia y estupidez. Así, con las relaciones hombre mujer encauzadas a la vieja usanza se asentaron las bases para volver a los roles de genero mas tradicionales y conservadores. De nuevo las peras y las manzanas. Machos y hembras. Mujeres y hombres...y viceversa.

Superman, después de nosecuantos años me ha parecido entretenidísima. Muy bien hecha y muy bien contada. Pero me ha recordado lo que el mundo debería ser y aun no es. Lo peor es que veo a las generaciones que vienen y cada vez es peor. Parecen replicas de personajes de Telecinco. ¿Sabías que las parejas se dan entre ellos sus contraseñas de móvil y correo electrónico para controlarse mutuamente? Si Clark Kent le hubiese pedido algo parecido a Lois Lane le habría mandado a los restos de Krypton de una patada en los superhuevos.

Calificación final: Cojonuda



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