lunes, 19 de junio de 2017

Adivina quién

Que suerte tengo. Hoy me he visto una película de mi género favorito para insultar: la comedia romántica. Sí, amigos y amigas, ese género creado por desalmados que lo único que quieren es sacar la pasta de las mentes simples y a la vez mantenerlas en su Matrix, bien controladitas para que a nadie se le ocurra sacar los pies del tiesto y la gente siga siendo como Dios manda por los siglos de los siglos. Siempre en un eterno 1995.

Pfff que pereza me da contaros de que va la peli esta, pero lo voy a hacer y puede que se me escape un poquitín algún spoiler. Estáis avisados. Un broker o algo así, joven, blanco y guapo (Ashton Kutcher, malísimo por cierto) tiene una novia negra (Zoe Saldaña). Los padres de ella deciden renovar sus votos matrimoniales en su veinticinco aniversario de casados, para lo cual organizan un sarao estilo yanki, ya sabeis, trajecitos, merengue, pétalos de rosa, pérgolas blancas y autoridiculizarse en público mostrando su amor y otras mierdas por el estilo.
El caso es que la chica del blanquito no les ha dicho nada a sus padres de que su novio es un copito de nieve. Así que cuando se presentan allí se medio lía, claro está, sobre todo por el padre que lleva fatal que su hija se zumbe a un pichacorta como ese. Y si no era todo lo suficientemente predecible viendo el título, pasa lo que tiene que pasar. Poco a poco pichacorta se va ganando al suegro, hay un momento de tensión entre ambas parejas y al final se reconcilian y hacen la fiestecita y ya.

ARRRGGGHH, pero ¿por qué?. Que cacho bodrio. Es alucinante como en en este tipo de cine te presentan con total desfachatez y sin complejos comportamientos humanos de corte tradicionalista y más bien ruines como los supuestamente naturales. Por ejemplo:
Justo cuando la parejita están jugueteando en la habitación entra el padre y claro se cree que van a hacer pin-pin, por lo que insta a pichacorta a que se vaya a un hotel hasta el día de la fiesta. Hotel, que por cierto ya tenía contratado desde hace dos semanas. No en mi casa jovencito. Lo malo es que llegan tarde al hotel y no les han guardado la habitación y está todo lleno debido a una convención de no se que cojones, así que no le queda más remedio que alojarlo en la casa. Pero claro, como es natural, ya sabemos que cualquier padre del mundo es protector con sus hijas (con los hijos no que igual les salen maricones), lo manda a dormir al sótano, pero para asegurarse de que no va a hacer nada inapropiado se va a dormir con el en la misma cama y además pone un candado en la puerta por si acaso.

Otra perla: El organizador del evento es un hombre llamado Dante con bastante aspecto de gay prototípico. La mujer insiste en que no es gay, que sólo es metrosexual, pero el macho de la casa no pierde ocasión de menospreciarle en todo momento, como cuando en una conversación con su mujer esta le dice que es muy simpático y el le responde con todo el asco del que es capaz "Sí, ¡tan simpático que se acuesta con otros simpáticos!". Pero lo mejor es que al final de la peli aparece con su mujer y Oh sorpresa, es un pivonazo, porque así queda claro que también es un machote y es todo muy chistoso a la par que educativo. De potar.

Machismo, racismo y homofóbia se suceden sin medida en Adivina quién de Kevin Rodney Sullivan. Hay una escenita  cuando las parejas se pelean en la que la mujer de machoman se va a la casa de la hermana para juntarse con varias amigas a despotricar de los hombres. Asistimos así a un lamentable espectáculo de tópicos, lugares comunes, prejuicios y mujeres abyectas y arpías. Lo malo es que una vez más te lo presentan todo como si eso fuese lo natural, lo normal.

Mientras tanto yerno y suegro se desahogan jugando al fútbol americano con un cojín en el salón de la casa madre, para a continuación dar paso a una escena super hi-la-ran-te y nunca vista. El joven enseña al señor a bailar el tango que va a tener que bailar en la party. Dos hombres bailando juntos. La risión.

Cada broma y cada situación es un zasca a los intentos del ser humano por evolucionar y salir de las cavernas, por ser un poco más inteligentes, cívicos y tolerantes, pero que más da, lo único que importa en esta vida es que tus hijas no follen jamás.

Calificación final: Vómito de celuloide. Sólo apta para pobres de espíritu.

lunes, 12 de junio de 2017

Creed. La leyenda de Rocky

Pues sí, el Rocky al que se refiere el título es ni más ni menos que el Rocky Balboa que todos conocemos (o deberíamos conocer). De hecho Sylvester Stallone es el coprotagonista principal de la película en una nueva encarnación del único gran personaje que ha interpretado en su carrera, sin embargo habría sido más honesto conservar el título original de Creed a secas o bien haber añadido un subtítulo que se aproxime más a la realidad. Algo así como La leyenda de Apollo.

El pequeño y conflictivo Adonis, huerfano de padre y madre sobrevive en un reformatorio de California a base de puños y mala leche. Un buen día aparece por allí la viuda de Apollo Creed y le revela que aunque es el hijo ilegítimo del gran boxeador desea adoptarle. El joven Adonís (Michael B. Jordan) pese a ir creciendo en un entorno privilegiado no desea renunciar al sueño de convertirse en boxeador como su padre, al que nunca llegó a conocer. Sin contar con el apoyo de su madre adoptiva abandona su flamante enchufazo en una gran compañía para viajar a Filadelfia, con la intención de ser entrenado por el mayor rival y amigo de Apollo: Rocky Balboa.

Curioso spin-off este de Creed, La leyenda de Rocky de Ryan Coogler. Basado en el universo Rocky y con el propio Rocky esta vez como entrenador, la película oscila entre el melodrama culebronesco de TV movie de después de comer, las escenas íntimas y de ambiente looser propias de la Rocky original y las inevitables escenas fantasmiles de desafíos, valentías y heridas todos los días (Lope de Vega dixit)

Se nota buena intención, la verdad. Hay ganas de hacer una película digna, respetando muchos aspectos de la saga. Los escenarios, con esas oscuras barriadas de Filadelfia de ambiente invernal. El espíritu de la música original de Bill Conti. Los guiños a personajes y escenas míticas., pero todo ello renovado y desde un punto de vista actual.

Sin embargo la peli hace aguas en algunos aspectos básicos que hacen que definitivamente salga mal parada si la comparamos con las mejores de la saga. Digamos que esta todo hecho un poco de oídas, sin profundizar verdaderamente en los por qués de la astuta narración de la primera entrega de Rocky.

Allí donde teníamos un perdedor de libro boxeando para sobrevivir a la miseria tenemos a un niño rico que boxea porque es medio gilipollas. Allí donde los escenarios y el ambiente de bombillas de 40 vatios eran los que eran por el estatus social de Balboa, aquí son forzados para que el nene se sienta los suficientemente outsider. Allí donde Rocky se entrenaba con lo que podía porque no tenía un centavo, nos encontramos a un chaval con su tablet y su ropa buena que lo más pesado que ha levantado es un paquete de folios reciclados en la ofi.

Es que por mucho que nos intenten vender que su motivación es seguir los pasos de su padre no hay quien se lo trague. Claro, esto hace que se resientan algunas escenas que deberían ser claves como el momento álgido del combate final o el tristísimo intento de hacer una escena al nivel de la de la legendaria escalera, pero corriendo por la calle rodeado de los canis del lugar con sus Bultacos y Derbis robadas.

Hay algunos buenos diálogos y la peli está bien construida, pero en general resulta un poco floja. Yo no entiendo mucho de boxeo pero el actor que hace de Adonis Creed me da la sensación de que golpea fatal. Las escenas de lucha están bien montadas pero se pegan unas hostias que noquearían a un elefante en el primer asalto. O sea, puñetazos a todo lo que da en toda la jeta todo el rato, más propios de un Bruce Lee que de un Mike Tyson.

Y la ternura. Ni rastro de la ternura que destilaban las escenas de pareja de Rocky. Aquí lo más que hay es una historieta de amistad poco creíble y un rollete pasajero con una vecina.

¿Soy muy exigente por comparar esta película con Rocky? igual sí, pero ¡haber escogido un bodrio para spinoffear!

Calificación final: Mitología de chichinabo.


lunes, 5 de junio de 2017

Objetivo: Bin Laden

Luego decimos que si las dos Españas. Ultimamente empiezo a sospechar que ese fenómeno tan supuestamente nuestro de tener la sensación de que somos dos países en uno se puede extrapolar perfectamente a la mayoría de naciones del planeta. Especialmente, como no, a Estado Unidos.
La mitad del país parece empeñada en proporcionar historias inauditas y personajes absurdos a la otra mitad para que hagan películas, programas de TV o charlas de Budweiser en mano a pie de barbacoa. Hoy tenemos el retrato de un personaje de lo más particular, que si no fuese porque lo he investigado en internet hubiese jurado que era imposible su existencia.

La peli va sobre Gary Faulkner (Nicholas Cage), un chapuzas a tiempo parcial y un patriota full time en la época de mayor búsqueda de Osama Bin Laden. Gary, obedeciendo las órdenes de Diós en persona, se lanza a comprar un velero cochambroso en San Diego para ir navegando hasta Pakistán a capturar con sus propias manos a Bin Laden. El plan no le sale demasiado bien, pero se le ocurre otra idea genial: comprar un ala delta en Estados Unidos, desmontarlo a base de serrucho para llevarlo hasta Israel y una vez allí lanzarse desde alguna montaña para llegar planeando hasta Pakistán.

Lo peor de todo es que el personaje es real. Y además es cierto que estuvo en Pakistán buscando a Bin Laden, de hecho Faulkner asegura que fue él el que puso en bandeja a la CIA la captura del líder de Al Qaeda. Lo del barco y el ala delta no creo que sea cierto pero hay que reconocer que le va que ni pintado viendo el tipo de personaje que es.

Patriota, bocazas, impulsivo, siempre hablando a gritos, absolutamente inconsciente, loco de atar, pero con grandes dosis de carisma y simpatía y no tan tonto como podría aparentar...Nos da tiempo a conocer a fondo a Gary, ya que más allá del hilo de la historia, que es no poco importante, la película se esmera en presentarnos la faceta más humana del personaje gracias sobre todo a un omnipresente Nicholas Cage, que por una vez y sin que sirva de precedente, está muy bien. Incluso comedido, lo cual tiene bastante mérito teniendo en cuenta lo extraño de la personalidad de Faulkner.

Objetivo: Bin Laden de Larry Charles, resulta además de lo más instructiva. Sin duda se han dejado llevar por este moderno Don Quijote a la ahora de escribir el guión, impregnándolo de sus fantasías y locuras pero evitando juzgarle en ningún momento ni ridiculizarle. Y al final, por mucho que nos queramos sentir moral e intelectualmente superiores a Gary, terminamos reconociendo que al menos a perseverancia no hay quien le gane....ni a cojones tampoco.

Así que tenemos, una historia interesante, un personaje a descubrir magníficamente interpretado y una película que en su conjunto resulta entretenida y original que, teniendo en cuenta los tiempos que corren, ya es mucho decir.

Calificación final: Digna y honesta.





lunes, 29 de mayo de 2017

Elvis & Nixon

¿A vosotros os hacen mucho caso cuando pedís algo que deseáis? Quiero decir, algo como ir a un ayuntamiento y pedir que te cedan un parque público para tus bacanales privadas o ir a un ministerio y preguntar si puedes ser secretario de estado unos días. Supongo que no. Igual os pasa como a mí , que ni aun pagando religiosamente os hace ni puto caso el de la obra y te deja la casa empantanada 3 semanas mientras está haciendo algún trabajillo por ahí. Para vuestro pesar os comunico que eso os pasa porque sois gente del montón, vamos que estáis en el mundo para hace bulto. No como Elvis Presley, por ejemplo.

La peli va de que a un Elvis Presley ya entrado en años le da por ponerse a usar el contrapeso ese de encima de los hombros e indignado por las noticias de la televisión y del rumbo que están tomando los tiempos, con drogas, Panteras Negras y mujeres descocadas, decide que tiene la responsabilidad de hacer algo por América para eliminar todos esos problemas. Para ello y con la ayuda de sus dos lameculos oficiales emprende viaje a Washington para reunirse con el presidente de los Estado Unidos, con la intención de que le otorgue una placa federal y así poder infiltrarse en alguna banda criminal.

Parece una locura, es una locura de hecho pero ocurrió de verdad. Elvis & Nixon de Liza Johnson, teniendo en cuenta lo rocambolesco de la historia, no oculta en ningún momento su vocación de comedia. Seguramente se estén inventando muchos detalles pero lo esencial es histórico. El viaje, la carta manuscrita para el presidente que entrega al segurata de la puerta de la Casa Blanca, el vestuario que llevó, las locuras que dijo con las que Nixon estaba de acuerdo... y su verdadero objetivo, que era la placa federal. Y es que Elvis coleccionaba placas de policía.

Pero para que esta aventura quede creíble llevándola al cine es imprescindible escribir un gran guión que rellene todo lo que no se sabe de los hechos ocurridos, una buena directora que haga de una historia de corte eminentemente teatral algo también visual y dos actores de primera magnitud como son Michael Shannon en el papel de Elvis y Kevin Spacey en el de Nixon. Y los dos lo bordan.

Y con todo, para mí lo mejor de esta película es que hace que nos empecemos a preguntar cosas sobres los famosos y sobre nuestro papel en el mundo. ¿Cómo puede hacer caso nadie a una idea tan estrafalaria y caprichosa? Pues no sólo le hacen caso sino que la hacen realidad. Un petición de niño mimado, completamente estúpida y molesta se convierte en orden militar cuando quien la hace es una celebridad pública. ¿Os dais cuenta de las vidas y las percepciones tan diferentes que debemos tener del mundo unos mindundis como nosotros comparados con el Justin Bieber de turno? Nosotros remando a contracorriente cada día y los otros haciendo realidad hasta sus deseos más absurdos y peregrinos con un simple chasquido de dedos.

Pero en fin amigos y amigas, así es la vida, aunque no está mal que alguna peli, libro u obra de arte nos lo restriegue de vez en cuando por las narices para que no caigamos en el conformismo y la somnolencia.

Calificación final: Entretenida y mordaz.

lunes, 22 de mayo de 2017

Diré tu nombre

A nadie se le escapa que el actor Sean Penn tiene fama de rudo y violento, especialmente desde que fue acusado de malos tratos por Madonna. Tal vez por eso se esfuerza continuamente en aparecer como un hombre sensible, arriesgando el todo por el todo en los papeles que escoge. Suele ser bastante valiente en sus interpretaciones, pero también en su activismo político. Es un tipo que no se calla ni debajo del agua lo que hace que sea bastante odiado por determinados sectores conservadores de la sociedad. Pues bien, hoy tenemos una peli dirigida por él: Diré tu nombre, en la que auna con relativo acierto su sensibilidad artística y su conciencia social.

Durante la guerra civil de Liberia de 2003, Wren, (Charlize Theron) directora de la organización Médicos del Mundo viaja allí para evaluar la situación sobre el terreno. Durante su estancia conocerá a Javier (Javier Bardem) carismático y esforzado médico del que se enamorará profundamente. Sin embargo, tras vivir un tórrido romance, verán sus caminos separados en gran parte debido a sus maneras opuestas de enfrentarse a la tragedia humana de las que son testigos.

La verdad es que creo que a Sean Penn le habría venido mejor esta vez dejar de lado su faceta sensible porque la cierto es que la historieta de amor resulta un poquito cursi y algo cargante.
Me parece interesante que cada uno de los amantes represente una postura sobre como solucionar los problemas del tercer mundo. La de Wren, a través de las instituciones y de manera global, y la de Javier, dejandose la piel sobre el terreno ayudando a cada persona cómo se pueda. De hecho me pregunto si hay un intento de simbolismo al representar en dos amantes dos ideas que se abrazan en sus fines pero no en sus medios. Buen intento Sean, pero te ha salido un poco moñas la cosa.

Contrasta la crudeza de algunas escenas bastantes fuertes, que hacen que nos horroricemos y se nos pase por la cabeza ir allí a hacer algo por esa gente, con las escenitas amorosas de trasluces y desenfocados con tono tristón, que hace que miremos el reloj y empecemos de nuevo a pensar en nuestras mierdas diarias.

A ver, en el Festival de Cannes, donde fue presentada, la pusieron a parir pero personalmente creo que no está tan mal. Tiene los defectos ya descritos más arriba, pero la parte activista está contada con bastante honestidad, sin escatimar al espectador ni un ápice de la crudeza que se vive en ese tipo de conflictos. Pese a la bajona general que produce el romancito, la peli está narrada con buen pulso, con una fotografía bastante original y con una acertada banda sonora. Y los actores están más que correctos, la verdad.

Pero no quiero terminar de manera demasiado positiva. Hecho en falta en la película para ser más realista, más moscas, mas roña, más pelos sucios, más barro. Hasta cuando se levantan de la cama tienen una caída coqueta de pelo y cuando van por ahí de selvas no se ve ni una mancha de sudor en sus camisas. Oye, que igual Charlize Theron y Javier Bardem no sudan, ¿eh? que puede ser...

Calificación final: ¡Ya dije que el acierto era relativo!

martes, 16 de mayo de 2017

La habitación de Fermat

España. Os voy a hablar un poco de ese país que seguramente la mayoría desconocéis. Allí, además de matar toros con espadas, hablar a gritos y robar todo lo que se puede cuando les votan para ocupar un cargo publico, se hace cine. Pero ojo, que no tiene nada que envidiar al mejor de cualquier país. Buñuel, Berlanga, Almodovar...son muchos y variados lo grandes nombres que avalan su filmografía. Pero están tan, tan, tan avanzados que incluso tienen su propia producción de serie B. Bueno ellos no lo denominan así, lo llaman Cine Español a secas, así a bulto, y hasta que no la ves por ti mismo no eres consciente del truño que te vas a comer. Desde aquí recomiendo encarecidamente un hito del género como School Killer y también, como no, el joyón que nos trae hoy aquí: La habitación de Fermat de Luis Piedrahita y Rodrigo Sopeña.

La peli va de que a cuatro matemáticos les invitan a pasar un fin de semana a un sitio misterioso en mitad del campo, sin móviles y sin saber quien les invita, con el objetivo de resolver enigmas o algo así. Y claro, como es natural, van sin rechistar, ¿quien se podría resistir a semejante propuesta?.Una vez allí, quien lo iba a imaginar, descubren que están encerrados en una habitación que va encogiendo poco a poco mientras les mandan acertijos de Ocón de Oro a través de una PDA.

Es lo que tiene ser matemático o científico en general, que son muy listos para el estudio y to' eso pero mu tontos pa' la vida real y las cosas del vivir cada día, o al menos eso es lo que creo que pensaban los directores de este intento de drama de intriga que, sin quererlo, nos arranca más de una risotada a lo largo de su metraje. Pensadlo bien. Recibís una carta anónima que os dice que vayaís sin móvil y solos a una casa abandonada en mitad del campo a no se sabe muy bien que y vosotros vais y lo hacéis. ¿En serio?

Pero ¡Ay!, si solo fuese esto. Hay un invitado que aparece el último en la habitación y con móvil. Así que todos asumen que es el anfitrión. Recibe una llamada telefónica supuestamente del hospital donde está su hija ingresada en coma y decide abandonar la casa. Un rato más tarde otro de los matemáticos confiesa que atropelló a la hija del que se ha ido y que por eso le debe querer matar. Pues bien, atentos a la explicación de como ocurrió el atropello.

-"Soy inventor además de matemático. Hace poco inventé un palomitero en forma de pato con la boca abierta en el cual se echa el maíz por la cabeza y el pato expulsa las palomitas por la boca cuando están a punto. Debido al éxito de mi invento decidieron darme un premio. Me lo iba a entregar el presidente en persona. Pero cuando me dirigía en coche hacia la entrega me di cuenta de que en el coche olía mal. Era caca de perro. Claro, de ninguna manera podía permitir que el presidente se diese cuenta, así que decidí quitarme el zapato sin parar el coche para guardarlo en la guantera. Al agacharme a quitarlo, y sin que me diese tiempo de frenar, me encontré de bruces con la chica que estaba en medio de la carretera....pero os digo una cosa muy importante: si llego a frenar no la atropello."

Lo juro. Verídico. Y todo esto relatado por un Santi Millán que ni siquiera esboza una sonrisa mientras lo cuenta. POTIPATO PALOMITERO de POPOP he decidido bautizar al invento. Total, lo normal, pisas una mierda y guardas el zapato con la zurraspa en la guantera ¿que más da si luego vas a la entrega de premios con un zapato solo? "¿Y el resto de matemáticos porqué estamos allí?" Le preguntan sus compañeros de encerrona; Y va y les dice: "¡de relleno!"

Pero como decía el pelmazo de Superratón, ¡no se vayan todavía amigos, aun hay más!. En un momento dado de la película se habla de la invisibilidad. Pues bien la tesis que plantea el personaje de Federico Luppi es que ser invisible solo serviría para hacer el mal. Hasta ahí bien. Pero ¿sabéis que tres grandes cosas malvadas se puede hacer siendo invisible según Luppi?

1 Colarse en el vestuario de las chicas

2 Robar las propinas de los bares

3 Ir desnudo a misa

Porque, venga, sed sinceros. ¿quien no ha fantaseado alguna vez con ir en pelotas a misa y de camino llevarse un par de monedas de diez céntimos de algún platillo de plástico del Bar Moraleda? No lo hacemos porque para eso hay que valer. Lo peor es que Santi Millán le replica que él sin embargo aprovecharía ser invisible para hacer el bien. De lo que se deduce que, al no ser invisible, en su día a día es un hijoputa, el muy ruín.

En fin, os he destripado casi todo lo mejor, pero os dejo el desenlace de La habitación de Fermat para que lo descubráis por vosotros mismos...si aun os quedan ganas.

Calificación final: Carcajadas a go-go

lunes, 8 de mayo de 2017

Bronce (The Bronze)

Investigando un poco  Bronce, de Bryan Buckle veo que tuvo cierta resonancia una escenita de sexo que se va cocinando desde el principio especialmente entre los que fantasean con el "sexo entre gimnastas" y del que nos hacen una demostración bastante instructiva hacia la parte final de la película. He querido empezar con esto para eliminar ansiedades de lectores fácilmente impresionables. Vale, tiene su gracia el polvo, pero es tan solo una anécdota, que hasta podría sobrar, dentro de una historia con más fondo de lo que parece.

La peli va sobre una gimnasta americana de una pequeña ciudad que una vez ganó un bronce en unos campeonatos mundiales estando lesionada y que le convirtió en una celebridad local. La pega es que eso ocurrió hace 12 años. Caprichosa, mal hablada y con más vicio que Paneque, la pequeña Hope (Melissa Rauch, la de Big Bang Theory) no duda en aprovechar su fama para hacer todo lo que le sale del toto.

No sé si decir que es una comedia ácida o un drama suavizado. Lo que está claro es que nos ofrecen  una mirada no demasiado amable sobre el mundo de la gimnasia deportiva de élite. Hope siempre va por el pueblo con su viejo chándal de la selección estadounidense, con su coleta y su gracioso peinado con flequillo y laca haciendo lo imposible por mantener la imagen icónica de sus buenos tiempos. Su carácter sin embargo es irritable, agrio e insoportable. A pesar de ello todo el pueblo le ríe las gracias, incluso su padre, al que tiene totalmente sometido.

Sin duda resulta cómica la imagen aniñada de Hope, pese a que ya ronda los 27 años y el contraste con su vocabulario soez y afilado como la lengua bífida de una serpiente. Pero nos remarca perfectamente el atontamiento que sufren muchos ex deportistas de élite, especialmente si se han retirado antes de tiempo por lesiones (el caso de Hope) y su batalla por no caer en el olvido y por madurar, después de haberlo sido todo en algún momento de sus vidas.

Pero además, y gracias a que la prota empieza a recorrer cierto camino de redención al entrenar a una prometedora chica del pueblo, nos enseñan lo esclavizante de la disciplina, las infancias robadas, la incultura inevitable que acompaña a la dedicación absoluta a una actividad física y encima las rastreras y ruines relaciones que se suelen crear entre los propios compañeros del mundillo.

Nos cuentan lo que nos quieren contar y está bien hecho y bien contado pero creo que alguien debería hacer una película verdaderamente seria sobre el tema ya que nos quedamos con la sensación de que aún queda mucha tela que cortar.

Calificación final: Comedia oscura con momentos emotivos y happy end.

lunes, 1 de mayo de 2017

Arsenal

No, no es una película sobre un equipo de fútbol inglés. Tampoco hace referencia a ningún antiguo arsenal de la II Guerra mundial descubierto tras largos años oculto por un Van Damme cualquiera disfrazado de legionario, policía o albañil. En realidad no tengo ni puta idea de a que se refiere el título pero visto lo visto debe ser al arsenal de ganchitos y paciencia que hacen falta para tragarsela. Ojo que sólo dura hora y media.

La peli va sobre dos hermanos que aunque de caracteres muy distintos se sienten fuertemente unidos. Uno, J.P., es trabajador, honrado y emprendedor (pssse ya se que estas palabras no casan del todo, pero en fin...es en Estados Unidos) El otro, Mikey, es un bala perdida, un delincuente habitual siempre metido en problemas. El mafiosete del pueblo, para el que Mikey ha trabajado desde niño, le propone fingir su secuestro para sacarle toda la pasta al hermano.

No lo puedo evitar, siempre que veo películas con tufillo moralista de un hermano bueno, guapo y cumplidor y el otro feo, gentuzo y chorizo, me vienen a la cabeza los tebeos de Roberto Alcazar y Pedrín, Aventuras del FBI o incluso El Guerrero del Antifaz, los cuales estaban plagados de historias de este tipo. Desde que "Ese Hombre" (De Raymond dixit) escribió para nuestro cine la humorística Raza, su base argumental ha servido de inspiración para no pocos creadores de la época, con especial incidencia en el mundo del comic de aventuras. Vale, antes de todo esto ya estaban Caín y Abel, pero ¿por que siempre a los conservadores les llegan tanto a la patata estas fabulillas?

En Arsenal de Steven C. Miller, lo intentan. Le dan un lustre modernito a la imagen, con mucha cámara al hombro y algún que otro plano de cogote pero lo más que consiguen es meternos en ese ambiente extraño de muchas pelís americanas que no sabes si están localizadas en un pueblo o en una ciudad. Por como se conocen entre todos parecen aldeas de 50 habitantes. Pero cuando se esconden después de algúna fechoría parece que se estuviesen moviendo en un área del tamaño de la provincia de Zaragoza. Para vuestra información y guia os diré que en este caso se trata de la pequeña ciudad de Biloxi, Mississippi, de 50.000 habitantes.

Luego está el tema de la violencia. Muchas palizas. Ostias como panes por doquier. Sangre a litros salpicando a la cámara. Pero por momentos da risa. Cada golpetazo con barra de hierro o bate de béisbol que dan mataría con total seguridad a una persona en la vida real. Aquí reparten batazos como una madre zapatillazos a su vomitante hijo incapaz de tragarse el bacalao ( meeeemorieees...). De verdad que a ratos recuerdan al payaso listo cuando saca un sota de bastos de gomaespuma y empieza a repartir mamporros a los dos payasos tontos sin que les pase nada.

Y hablando de payasos, el mafioso local es Nicholas Cage, absurdamente caracterizado con una narizota como de Cyrano de Bergerac y una peluca a todas luces comprada en los saldos de carnaval del chino de la esquina. Y sobreactuado hasta el infinito, como casi siempre. El caso es que consigue que el personaje se nos haga odioso, aunque no queda claro si es por su interpretación o por su propia persona.

Calificación final: Antes de que se me olvide; me quedaba por decir que además es un poco coñazo.


lunes, 17 de abril de 2017

Infiltrado (The infiltrator)

Infiltrado (The infiltrator) de Brad Furman es una adaptación del libro The Infiltrator escrito por el agente de la DEA Robert Manzur, famoso por llevar a cabo una de las operaciones mas grandes de la historia contra el blanqueo de dinero procedente del narcotráfico.

El agente Manzur (Bryan Cranston), ya a punto de jubilarse, va a intentar infiltrarse en el mundo de la drogas con el objetivo de llegar hasta lo más alto de la organización, es decir, contactar con el mismísimo Pablo Escobar. Para ello contará con la ayuda del agente Abreu (John Leguizamo), ya infiltrado desde hace tiempo que le presentará como el millonario Robert Musella, especialista en blanqueo de dinero e inversiones. Debido a sus escrúpulos al no querer acostarse con una prostituta a la que le invitan y poniendo en peligro la operación, no le queda más remedio que  inventarse una prometida. La joven e inexperta agente Ertz (Diane Kruger) deberá incorporase al equipo que está llamado a hundir a algunos de los banqueros más poderosos del planeta.

Me pregunto que habría sido de esta película en manos de Scorsese o Brian De Palma, y teniendo en cuenta el empeño que pone Brad Furman por imitar el estilo de ambos directores, él también se lo preguntaba.
Malas noticias, jamás lo sabremos. Y no es que esté mal la película, puestos a imitar mejor a los grandes que a Guy Ritchie, por decir un patán cualquiera, pero el intento se queda sólo en eso, un intento.

Podría haber sido una muy buena película, la verdad. La historia es bastante buena y encima está basada en hechos y personajes reales. Igual eso es parte del problema, porque le falta acción y carácter. Casi todo son reuniones de negocios o diálogos para comentar alguna jugada. Seguro que en la realidad fue así, pero no habría estado mal que algunas escenas más fuertes adornasen el relato. Hay suspense y buenos personajes pero falta bastante del toque canalla que toda película de gansters debe tener.

Claro, tanta reunión hace que la narrativa visual se resienta un poco, y eso que la fotografía, oscura como un puticlub, nos sumerge eficazmente en el sórdido ambiente en el que se mueven los personajes.
Luego hay detallitos un poco molestos. Cada dos por tres se pregunta uno si  tal o cual cosa que hacen no será demasiado sospechoso y les van a pillar. Hasta el punto de que te planteas que tampoco debe ser tan difícil infiltrarse en una organización criminal. Parecen una panda de bobos que no comprueban nada de las nuevas personas con las que se van a relacionar y hacer negocios, y teniendo en cuenta que está basada en la realidad, igual es verdad. Delicuente que me lees, toma nota.

Se deja ver, pero falta definición en la narración, nada que ver con la claridad expositiva de Scorsese y faltan también escenas memorables, muy lejos del virtuosismo visual de De Palma. Aunque para ser justos casi cualquier director que comparemos con estos ¡sale perdiendo por goleada!

Calificación final: Aunque quiero y no puedo, puedo más que otros. Y además sale Simón Andreu.

lunes, 10 de abril de 2017

Musical caníbal

Vaqueros, canciones, aventura y canibalismo es el cóctel imposible que nos ofreció Trey Parker (el creador de South Park) en 1993 y que a buen seguro debió dejar a más de uno con acidez de estómago. Cuando oigo decir de una película que es "de culto" me suelo excitar y acojonar a partes iguales. Son como los pimientos de padrón, que unhas son boas e outras merda son. Veamos si hay suertecilla esta vez.

Unos buscadores de oro un tanto sensibles y algo mormones deciden cambiar de aires e ir a buscar fortuna a Breckenridge, Colorado donde se dice que hay un yacimiento que lo está petando. Para ello convencen a Alferd Packard (no, no es una errata) para que les guíe hasta allí, ya que se supone que conoce la zona fenomenal. Desgraciadamente no la conoce todo lo bien que debería y encima pierde a su yegua, de la que está enamorado, por lo que entre sin querer y queriendo el grupo termina desviándose un poquitín del camino para acabar en las Montañas Rocosas, donde además de cantar una chispeante canción sobre hacer muñecos de nieve pasarán hambre....Mucha hambre.

Siempre hay que dar un mínimo de crédito a cualquier cosa que hagan creadores tan brillantes como Trey Parker. Bien es cierto que cuando hizo Musical Caníbal aun no había hecho casi nada, pero ya se aprecia en ella su estilo ácido y mordaz de hacer humor, su refrescante irreverencia y su talento musical, que florecerían un tiempo después en la mejor serie animada de todos los tiempos.

La peli se supone que es una filmación rescatada de los años 50 y restaurada a todo color. Bueno, igual decir a todo color es exagerar. Visualmente fea, barata y hasta un tanto desenfocada, da la sensación de ser algo que podríamos haber hecho cualquiera con un puñado de amigos y 10 pesetas. Ni siquiera se esmeran un poco con el vestuario del oeste. ¡Que he visto un par de personajes con playeras!. La música parece tocada por la orquesta Sound blaster, es decir la que teníais todo dentro de vuestro viejo 486 y la fotografía es del tipo "según lleguemos al sitio rodamos, no empecéis con gilipolleces".

Es todo muy cutre la verdad, pero el talento está ahí. Desde luego visualmente es imperfecta y no es todo lo divertida que podría haber sido pero momentos como la discusión musical entre mineros y tramperos no tienen precio. Así que esta vez, sí. Tenemos una película de culto que creo que merece la pena conocer.

Calificación final: SHPADOINKLE!

lunes, 3 de abril de 2017

La comuna

Cuando se hacen películas sobre comunas o estilos de vida alternativos, reconozco que me asomo a ellas con cierto interés personal. De alguna manera siempre me ha seducido esa idea de vivir en comunidad como en una eterna quedada de amigos, una fiesta sin fin o un endless summer. Lo gracioso es que a la hora de la verdad odio todo tipo de comandita, club, secta o peor aun, los grupos de whatsapp. Cualquier cosa que huela a mediocres unidos por su incapacidad de enfrentarse al mundo y a la vida con sus propios medios me echa para atrás. Pura contradicción, lo asumo.

La peli va sobre una pareja de clase media alta que hereda un casoplón a finales de los años 70. Ante la imposibilidad de hacer frente a los gastos que generaría vivir en ella deciden invitar a unas cuantas personas a crear una comuna allí. A decir verdad la convivencia resulta bastante civilizada y burguesa, con monogamia incluida, y va funcionando razonablemente bien hasta que el dueño de la casa se lía con una estudiante de 24 años y su esposa, en un alarde de tolerancia y viendo que su matrimonio peligra, propone admitirla como miembro de la comuna.

Quizá la mayor virtud de La comuna, de Thomas Vinterberg sea que no intenta hacer en ningún momento ninguna tesis ni a favor ni en contra del estilo de vida comunal. Estamos demasiado acostumbrados a que los directores desde su atalaya nos ofrezcan una visión monolítica en uno u otro sentido dependiendo de si son americanos o europeos. O bien la situación degenera en drogas, violencia y celos. O bien todo va como la seda, y nadie se enfada, nadie se muere y nadie se tira pedos.

Sin embargo su mayor virtud es su mayor defecto. Al parecer el director vivió de pequeño en una comuna y tal vez lo único que hace es transmitirnos su experiencia, pero resulta un poco tibio en cuanto a sus intenciones narrativas. Se centra demasiado en el conflicto de pareja y poco en la vida comunal. Desarrolla enormemente el personaje de Anna, la esposa, interpretado magistralmente por Trine Dyrholm, pero tan sólo dibuja un pequeño esbozo de casi todos los miembros de la comuna. Y es una pena porque parecen personajes interesantes que en otras manos habrían dado más juego.

Hay momento para la fiesta y también para el drama (e incluso la tragedia, narrada eso sí con extrema delicadeza), pero aunque se intuye una punto más nostálgico que critico en toda la película se adivina que la época de los experimentos de convivencia alternativa llegó a su fin de manera irremediable. No en vano debe ser 1979 ya que sale un walkman Sony al final de la película.

Calificación final: Pese a todo lo dicho me quedo con la sensación de que, en algunas cosas, estamos involucionando.


lunes, 27 de marzo de 2017

El tesoro (Comoara)

¿Una peli rumana pero subvencionada por Francia? pues sí, resulta que los franceses tienen un departamento de ayudas a países con dificultades para producir cine autóctono. ¿Os imaginais algo así en el país en el que a los cineastas se les llama titiriteros? Mira que son mugremitas los franceses. Claro que a decir verdad no estoy muy seguro de que les luzca el esfuerzo. ¿O sí? Ya veremos.

Bucarest, año 2015, al igual que nosotros en plena crisis. Adrián lleva varios meses sin pagar la abusiva hipoteca de la que es preso. Acosando su inminente cadáver financiero sobrevuela sobre su cabeza un buitre llamado desahucio, por lo que decide pedirle prestado a su vecino Costi 800 € para salir del paso.  Costi, que tampoco está muy allá le niega la ayuda. Es entonces cuando Adrián le propone ir a buscar el tesoro que enterró su abuelo en la casa del pueblo antes de que llegasen los comunistas a cambio de la mitad de lo que encuentren. Para ello necesitarán alquilar un detector de metales (con operario incluido) precisamente por 800€.

El tesoro de Corneliu Porumboiu dicen que es una comedia, de hecho el propio argumento suena a comedia, pero que me aspen si no es la comedia mas lenta y seria que he visto en mi vida. El caso es que es precisamente ese tono y ese ritmo narrativo lo que hacen que esta película resulta distinta. Sí, es lenta como un duelo de caracoles filmado por Sergio Leone y fría como los mismísimos Cárpatos en lo más crudo del crudo invierno pero de alguna manera consiguen que no nos despeguemos de la pantalla.

Tal vez sea por lo fascinante de algunas escenas como cuando van a alquilar el detector: Tras una puerta de chapa les recibe un señor de mediana edad que les hace entrar en un despacho recién sacado del año 1973. Allí sentados y con mucha calma les empieza a explicar los pormenores de la transacción. Es como si el marketing, la imagen y el diseño no hubiesen hecho aparición sobre la tierra y aun se tratasen los negocios de hombre a hombre y fumando en la oficina.

O tal vez sea por la búsqueda del tesoro en sí, desde primera hora de la mañana hasta la noche, tan alargada cinematográficamente que se nos antoja en tiempo real. Pero lo cierto es que llega a intrigarnos verdaderamente si conseguirán encontrar algo. Es curioso que una idea tan peregrina como irse a cavar agujeros para encontrar quien sabe qué, producto sin duda de la desesperación económica y existencial nos haga creer poco a poco en lo imposible.

Ahora, con estos datos que os he dado vosotros decidís si os dejáis embargar la neuronas por la enésima serie policíaca o sí con la ilusión de un niño o la inconsciencia del que no lo queda nada que perder, decidís ir en busca del tesoro. Vamos a medias.

Calificación final: Un film diferente




lunes, 20 de marzo de 2017

Terra formars

Estimado lectogg, hoy en chez Monteggosso tenemos el gusto de ofrecgles un menú diseñado pog el no muy prgetigioso pero sí voluntagguioso chef japones Takashi Miike. De prgimego podrgán degustar una magnifique sopa de cucagachas gigantes maggcianas, seguido de un delisioso Fantasmadé a la Japonaise y una apetitosa Mouse Heggóica de mutante como postrge. Resumiendo, una de ciencia ficción japonesa. ¡Maaaarchaando!

La peli va sobre un grupo de exconvictos, cada uno con su personalidad chulesca o desequilibrada, según el caso, a los que a cambio de conmutarles la pena y algo de pasta les envían a Marte, que para el año 2597 está terraformado, a eliminar un efecto secundario o algo así del proceso, la proliferación de cucarachas. La pega es que son cucarachas con forma humanoide, inteligentes y supercachas que meten unas hostias como panes. Pero no problemo, a cambio a ellos les proporcionan unas inyecciones que les convierten en un cruce de insecto y humano con las supuestas características y poderes del bicho en cuestión que les toca a cada uno.

Ciencia ficción, japonesa, argumento loco y mucha acción, pero no me ha resultado todo lo entretenida que debería haber sido. No está mal el ritmo narrativo, y todo, en general, es más o menos correcto. Adolece, como siempre en las pelis asiáticas, de bastante infantilismo en la construcción de los personajes y de una mala dosificación de la información. Digamos que nos enteramos de todo demasiado rápido y además intuimos el final con igual celeridad. Esto ocurre a veces en muchas películas pero el mero transcurrir de las escenas de acción normalmente hace que nos de igual. Sin embargo algo pasa en Terra formars que no termina de compensarnos.

Muchos personajes que podrían dar juego mueren demasiado pronto, hasta el punto de que te preguntas si los mandos que han enviado a Marte a esos infelices han evaluado en algún momento el peligro al que se iban a enfrentar. Tampoco les sacan nada de partido a la inteligencia de las cucarachas, que podría dar incluso para una muy buena historia aparte de enfrentamiento de mundos.

Luego está la parte estética. Veamos, a mi me ha gustado pero no tengo nada que objetar si a alguien le parece "cutre". Aunque hay bastante animación por ordenador no renuncian en ningún momento al maquillaje y la caracterización tradicionales al más puro estilo monstruo-final-de-Power-Rangers. No se cortan un pelo a la hora de usar los colores, aprovechando que los bichos en los que se transforman son también coloridos en la realidad, pero reconozco que por momentos parecen bailarines de alguna carroza de carnaval en pleno Sambódromo brasileño.

Me da rabia porque una película así debería haber sido más entretenida o directamente divertida por lo cutre, pero los muy perros se han intentado esmerar y al final queda todo medio bien.

Calificación final: Si aspiraba a peli de culto ¡debería haber sido peor!


lunes, 13 de marzo de 2017

Outsider

No se por qué pero ciertos subgéneros me suelen resultar especialmente atractivos. En general podríamos decir que son los que se desarrollan en un ambiente opresivo, grupal y un tanto agresivo, a saber: las de cárceles, las de reclutas, las de bandas, las de boxeo y últimamente hay que añadir a la lista ¡las de brokers!

La peli va sobre Jérôme Kerviel, un broker real de la Société Générale de París que destacaba por hacer resultados 10 veces mayores que sus compañeros...al menos oficialmente. Sus primeros pasos en la empresa como ayudante y su rápido ascenso entre sus colegas, llegando a ganarse el sobrenombre de "El Mesías" se irán transformando en una obsesión permanente por la ganancia desmedida, llegando a su cenit justo cuando estalló la crisis de 2008. Igual esto ni os suena.

Outsider de Christopher Barratier tiene un pequeño gran problema y es que existe una peliculilla por ahí llamada El Lobo de Wall Street que se la merienda con Phoskitos. Por supuesto no es la misma historia en absoluto, ni en el fondo ni en el argumento ni en el personaje, pero comparte una serie de puntos en común que hace casí imposible no tener en mente todo el rato el genial film de Martin Scorsese.

El ambiente infantiloide y derrochón, la permanente testosterona, el profundo machismo y las personalidades prepotentes, narcisistas y chulescas que, al parecer, son algo habitual en un oficio en el que se juntan mucho dinero y muchos descerebrados a la vez, son moneda común en todas las películas del sub género. Pero, joder, ¡eso es precisamente lo que hace que sean divertidas! (¿veis? ya se me ha pegado algo).

Pero claro el Estados Unidos de los 90, época dorada de los brokers, no es lo mismo que el París de principios de siglo XXI. Aquí lo más que hacen es jugar al fútbol en la oficina mientras que en las oficinas de  El Lobo de Wall Street se meaban (literalmente) en los informes de inspección. Aquí van al puticlub de vez en cuando mientras que en la otra se contrataban a cuatro fulanas a la vez tres veces a la semana, además de tener su propio arsenal de prostitutas en el mismísimo parking de la oficina. Botellitas de champan frente a coca, quaaluds, morfina y mil cosas más y así con todo. En lo que si que supera por goleada al Lobo es en la magnitud de la estafa que digamos que es digna de alguien al que apodan "El Mesias".

Pero bueno, acepto que no todo el mundo tiene la capacidad ser Martin Scorsese o Jordan Belfort y que la película, sin ser una obra maestra, se deja ver con gusto y es entretenida, aunque no entendamos nada de lo gordo de los trapicheos que están haciendo, que se nos revela, más bien, por la música tensiva y las caras de emoción o preocupación de los brokers.

Calificación final:  Un reflejo del ambiente finaciero pre-crisis.

lunes, 6 de marzo de 2017

Como perros salvajes

Una de Paul Schrader, el guionista de clásicos como Taxi Driver o Toro Salvaje y muchas otras y que también ha tenido sus éxitos, aunque de menor calado, como director: American Gigolo, Mishima o Aflicción. Con lo que se demuestra una vez más que el currículum es sólo eso, currículum.

La peli va sobre tres ex convictos bastante asesinos y peligrosos, todos ellos con un punto de psicopatía, a los que les encargan el secuestro de un bebé con ánimo de que el padre del niño pague lo que le debe al mafioso que les contrata. Ninguno de los tres es un intelectual precisamente por lo que el sencillo plan que trazan (es un decir) no lo ejecutan todo lo bien que se podría esperar de unos profesionales (otro decir).

Siempre he echado en falta en Paul Schrader un poco más de personalidad en su estilo de dirigir películas. Se ve buena mano en la escritura (que no es de él en este caso) con unos personajes más complejos de lo que aparentan a simple vista y unos diálogos superdepurados. El problema está en la propia composición de la película y en su indefinición estilística.

A veces parece que quiere ser Tarantino, otras Scorsese y en algún momento hasta Guy Ritchie (que ya hay que tener ganas) pero lamentablemente no consigue aproximarse ni de lejos a ninguno de ellos.
 Recursos poco imaginativos, narración demasiado lineal en una historia que pide a gritos una estructura más compleja y encima cierta ingenuidad en la manera de rodar las juergas de los tres protagonistas (momento Ritchie).

Tenemos todo el rato la sensación de que se nos escapan detalles de los personajes y del argumento por culpa de una mala adaptación de la novela Dog eat dog de Edward Bunker en la que está basada la película. Parece que nos quieren contar algo importante sobre la violencia y la condición humana pero desafortunadamente la cosa se queda en casi nada. Un mero argumento y no demasiado bien hilado.

Pese a todo se deja ver. Aun con todos sus defectos es más o menos entretenida y vale la pena la buena interpretación (con un personaje bastante agradecido) de Willem Dafoe...no así la de Nicholas Cage, que aunque está bastante más contenido que de costumbre, no termina de estar en el tono que requiere el personaje, o sea como casi siempre.

Calificación final: Una obra menor de un grande.


lunes, 27 de febrero de 2017

Lobo (Theeb)

Premiada con un montón de distinciones en diferentes festivales incluyendo la nominación al Oscar a mejor película extranjera en 2016 es Lobo de Naji Abu Nowar una película jordana de aventuras en el desierto cuyo ritmo narrativo es el típico del cine de autor que impera en los países de oriente medio, es decir, leeeeeeeento.

Ambientada en los tiempos y escenarios de Lawrence de Arabia, la peli nos adentra en la odisea que le toca vivir a Theeb, un niño pequeño de una tribu de beduinos hijo del Jeque de la misma. Una noche aparecen en el campamento donde han parado a descansar unos misteriosos visitantes, entre los que se encuentra un militar inglés. Debido a la hermandad existente entre los habitantes del desierto no pueden negarse a sus peticiones de ayuda. Necesitan ser guiados a un pozo en concreto al que para llegar es necesario atravesar una zona de desfiladeros repletos de bandidos. El elegido para la misión es uno de los hijos del Jeque, precisamente el mas amado por su hermano pequeño. El intrépido a la par que molesto Theeb decide seguirlos en secreto para reunirse más adelante con el grupo.

Cualquier película localizada en el desierto merece un visionado aunque sólo sea por el paisaje, si además está ambientada en el marco de la invasión otomana en la península arábiga, más. Sin embargo este dato no queda nada claro desde el principio ya que toda la historia está contada desde el punto de vista del niño, que lógicamente no tiene noción ni de situaciones históricas o políticas ni de años o épocas, ya que los beduinos tienen su propio calendario.

Todo en Lobo es como una especie de western a la jordana: las enseñanzas al joven aprendiz, el viaje a través de peligrosos territorios, los tiroteos, la venganza...pero la decisión de contar la historia a través de los ojos del niño hace que la acción se resienta un poco. Me parece una decisión valiente y original sobre todo porque el personaje de Theeb no es un niño extraordinario como los que salen en el cine americano, que saben hacer de todo, el pobre se defiende de las situaciones como buenamente puede, siendo creíble y coherente en todo momento con su condición y con la historia. Pero se queda uno con la sensación de que la película daba para más si hubiese habido algún punto de vista añadido.

Luego está el tema de la acción, la aventura y el ritmo. Siendo como es un western, su estética y su ambientación están mucho más cercanas a los films de Sergio Leone que a los de John Ford, lo cual por cierto no tiene nada de malo, pero reconozco que he echado de menos un poco más de agilidad visual y narrativa.

En fin si eres un talibán del cine comercial americano ni te molestes en buscarla. Si por el contrario tienes cierto paladar igual te la puedes ver, ¡pero luego no quiero protestas!

Calificación final: Merecidamente nominada a los Oscars.


lunes, 20 de febrero de 2017

Keanu

Vaya por delante que me encantan los gatos, especialmente los cachorros callejeros como el casi protagonista de Keanu de Peter Atencio, y digo casi porque los verdaderos protagonistas de este engendro son dos actores negros de comedia de los que no dudo que en Estados Unidos se partirán la caja viéndolos, pero aquí...

El jefe de una banda de traficantes tiene un pequeño gato llamado Iglesias. Mientras está en su guarida con toda su gente aparecen dos peligroso matones que se cargan a todo el mundo menos al gato al que premeditadamente dejan escapar. El cachorro huye por toda la ciudad y aparece por casualidad en la puerta del deprimido Rell el cual lo adopta inmediatamente y se convierte en el ser más querido de su existencia. Un mal día se encuentra con que alguien ha entrado en su casa y le ha robado a Keanu, nuevo nombre del gatito. Él y su timorato amigo Clarence, felizmente casado y admirador de George Michael, deciden ir a buscarlo al club de strip tease donde suele habitar una banda de criminales, al parecer culpables del secuestro del gato.

Pfffff de verdad...¿por qué? ¿por qué compramos y vemos en España comedias tan malas que además están dirigidas al publico negro estadounidense? Es muy probable que fruto del desconocimiento de su cultura algunos de los chascarrillos se nos escapen y que, además, salgan personajes superconocidos para ellos que a nosotros no nos dicen nada pero lo que no estoy dispuesto a tragar es que a los negros de Norteamerica les molen los guiones pésimos.

Pase que todo gire alrededor del interés que muestran todos los malos y el protagonista por Keanu, el gato, estoy dispuesto a aceptar que es una comedia tonta cuya existencia no se va a prolongar más allá de su propia duración; pero que los personajes sean del todo incoherentes en todo momento, pasándose por el forro de los cojones toda lógica narrativa con el único fin de que tan boba historia avance en alguna dirección y poder ofrecer a los distribuidores una cosita de hora y media para ganarse los garbanzos me parece una tomadura de pelo.

Seguro que alguien dirá, "pues yo me he reído en algún momento", hombre, es una comedia (en la que por cierto muere asesinada muchísima gente) y a base de lanzar dardos en todas direcciones sin ton ni son alguno acierta, pero personalmente creo que deberíamos montar una OCU antibodrios en defensa de nuestras neuronas.

Calificación final: El gatito muy mono.

martes, 14 de febrero de 2017

Victor Frankenstein

Cuando veo cosas como Victor Frankenstein de Paul McGuigan siempre me pregunto si ciertos clásicos de la literatura no se deberían dejar en paz para siempre. Son tantas las adaptaciones de todo tipo que se han hecho de la historia de Frankenstein que resulta difícil aportar algo nuevo que no se haya dicho ya. Sin embargo lo intentan en esta versión.

Un payaso jorobado, diana de todas las burlas y bromas del circo donde trabaja es secretamente un verdadero entendido en anatomía humana y un consumado dibujante. Una de las acróbatas del circo sufre un terrible accidente durante una de las actuaciones. Entre el público se encuentra el doctor Frankenstein que inmediatamente acude a socorrer a la artista caída. El payaso colabora activamente en una cura de emergencia en la propia pista, y Frankenstein, dándose cuenta del enorme talento que atesora el joven bufón decide rescatarlo del circo y convertirlo en su ayundante. A partir de este original planteamiento la historia se desarrolla más o menos como suele ser habitual aunque con algunas curiosas novedades.

La película es una coproducción entre Estados Unidos, Canadá y Reino Unido y desde luego no escatiman en gastos: Cuidadas recreaciones por ordenador del Londres decimononico, excelente ambientación de época a todo detalle, magnífico vestuario, perfecta partitura...en definitiva y al contrario que en ciertos paises de la Europa mediterranea, se nota que no se ha desviado ni un sólo dólar o libra del destino previsto.

¿Tanta inversión económica se traduce en una gran película como resultado? Me temo que no. A ver,  todo  resulta correcto; hay aventura, sorpresas, algunos actores conocidos, acción incluso, pero no deja de ser una película para pasar el rato, lo cual, por cierto, es más de lo que se puede decir de la mayoría de las películas. Sin embargo aunque cumple su cometido de entretener, me resulta difícil implicarme con estas producciones que se hacen sobre el mito de Frankenstein.

Es una historia la del Doctor Frankenstein que cuando se publicó podía tener algo de sentido pero hoy en día después de tantos avances en el campo de la genética, de la tecnología e incluso de la moral científica, resulta excesivamente ingenua, sólo posible en un universo paralelo y no en la Inglaterra del siglo XIX. Total que este pequeño hecho sin demasiada importancia para el aficionado poco exigente a mi me saca de la película  pese a ser entretenida. Digamos que no consiguen que me la crea y eso en cine es el mayor problema que se le puede crear a un espectador.

"No seas pesao, si es una peli de las de hincharse a Doritos y Triskys viéndola" diréis, pero si la veís pensad en la oveja Dolly y veréis como no podéis evitar pensar que es una chorrada.

Calificación final: Oh, que susto, el monstruo de Frankenstein...una vez más.

martes, 7 de febrero de 2017

Blanka

El cine filipino también existe y para alivio de los sentidos no gritan ni dan manporros como en la mayoría de las películas asiáticas que llegan a estrenarse en España. Pero no cantemos victoria tan pronto.

La peli va sobre Blanka, una niña filipina de la calle, abandonada por sus padres, más pobre que las cucarachas, y carterista ocasional obligada por las duras circunstancias. Viendo la tele en la calle junto a un intelectual de la zona surge la noticia de que una famosa actriz ha adoptado a una niña como ella. El sensible hombre le hace saber que pagaría hasta 30.000 pesos por estar con la artista. Así que ni corta ni perezosa decide poner unos carteles por la calle buscando madre adoptiva a cambio de los 30.000 del ala. En su búsqueda conocerá a un viejo y ciego músico callejero con el que entablará una profunda amistad.

Hay que reconocer a Blanka de Kohki Hasei sus buenísimas intenciones, su búsqueda de humanidad en un entorno hostil como deben ser los suburbios de Manila, su crítica al mercantilismo que suele acompañar a las adopciones de niños. Sin embargo no consiguen desarrollar con seriedad ninguno de los temas propuestos.

Adolece la película entera de un aire de ingenuidad, seguramente buscado, ya que tiene mucho de cuento moralizante o de fábula urbana, pero que choca con la cruda realidad de las vidas de millones de personas sumidas en circunstancias similares de pobreza y desarraigo. Dicho de otro modo, la pobreza que nos muestra y la vida de las calles está demasiado suavizada. Mucho.

Los diálogos, la emotividad que no llega a cuajar, los personajes aprovechados frente a los que no lo son tienen un aire de historieta de tebeo español de los años 50. Vaya, que da la impresión de que todo está contado un poco de oídas, sin investigar en profundidad la realidad del día a día de los niños de la calle.

No obstante la película no carece del todo de interés. Lo que se vislumbra de la vida de Filipinas, su ligero aire de cuento y el exotismo de un cine muy poco habitual en las carteleras merezcan tal vez una oportunidad. ¡Además dura poco más de una hora!.

Calificación final: Hecha con cariño desde Filipinas.

martes, 31 de enero de 2017

La pianista

¿Añoras las películas de bodas de los noventa? Esas historias románticas de gominola, esos actorcillos afectados con cara de buen chico como Hugh Grant o Adam Sandler. Aquellas actricillas, guapas pero no mucho, siempre con un punto de torpeza pero adorables y muy femeninas al mismo tiempo, heroínas sin buscarlo de algún pequeño y graciosísimo enredo que acababa indefectiblemente en una boda de cuento de hadas en la que su amiga fea también encontraba pareja con el amigo feo del novio. Si la respuesta es sí ni se te ocurra ver La pianista de Michael Haneke. Y el caso es que es una historia de amor...más o menos.

La peli va sobre una serísima profesora de piano bastante rígida y severa, fría como un tempano en apariencia pero con todo tipo de perversiones sexuales en su interior (genial Isabelle Huppert). En un recital privado conoce a un joven admirador y aspirante a pianista con el que poco a poco entablará una relación tan oscura como pasional.

He empezado hablando de las típicas comedias románticas porque realmente son la antítesis de esta obra.
Ninguna concesión a la caricia, a la mantita o las presentaciones familiares. Nada de eso. Es una historia de sexo y amor entre adultos y para adultos. Afilada como un cuchillo, o mejor como una cuchilla, ya sabréis a lo que me refiero si la veis. Es una de esas películas que aunque es fuertecilla da mucho alivio ver ya que se quita uno un poco la sensación de que nada más que se hacen gilipolleces para adolescentes.

Muy interesante guión en el que destaca el doble juego de contrastes que construyen: por un lado el personaje de la pianista, hierática, polar y antisocial pero salvajemente sexual y sin embargo incapaz de separarse de su madre. Por otro el joven músico con un caracter  prosaico, jovial y muy independiente aunque absolutamente convencional en lo tocante al sexo. Con estos ingrediente el choque de trenes resulta inevitable, pero es de agradecer el trato elegante y el buen pulso con los que nos conducen  a través de este raro aunque estimulante romance.

En definitiva, si lo que añoras es una buena película, bien contada, con personajes interesantes, profunda pero no pedante y sin moñerias, échale un vistazo.

Calificación final: Cada persona es un mundo y por lo tanto cada historia de amor debería ser diferente. Aquí una muestra.

martes, 24 de enero de 2017

Después de nosotros

Desde luego, si alguien se queja de que no se le ocurre ninguna idea para hacer una película o escribir un guión que se vea Después de nosotros de Joachim Lafosse y comprobará que cualquier cosa sirve para desarrollar una historia, solo hace falta escoger un momento de tu vida o de la de otros y transcribirlo tal cual en unos folios. No es necesario inventar nada.


La peli va sobre el proceso de separación de una pareja.

¿Ya está? pues sí. Aparte de que está ambientada en Belgíca no hay mucho más que añadir. Se centran en concreto en el periodo en el que aun viven juntos en la misma casa pero uno de ellos, la mujer en este caso, presiona para que el otro se vaya buscando un sitio donde vivir. Vaya, lo que en España viene siendo conocido como "la patada".

De una manera casi documental nos muestran las típicas situaciones, frases y actitudes que se dan en este tipo de rupturas, las ágrias discusiones por cualquier cosa, los victimismos, las palabras de más, (y las de menos) ,las duras negociaciones por el reparto de la casa y de la custodia de las hijas, los profundos desprecios, inimaginables tan sólo unos meses atrás....En definitiva, todas esas bonitas cosas que nunca saldrán en una película de Meg Ryan o de Adam Sandler.

Y todo nos lo cuentan de forma natural, sin demasiado drama y con equidistantancia,es decir, sin tomar partido en absoluto por ninguno de los miembros de la pareja, un aspecto este que se nota absolutamente medido y premeditado.

Muy acertados diálogos, correctisimas interpretaciones, incluidas las de las dos niñas pequeñas que hacen el papel de hijas, un buen ritmo narrativo, una buena ambientación.... En general todo está bien, pero...¿realmente es necesario hacer una película que refleje tan fielmente esta realidad? vaya, es que todo ocurre tal cual. No hay ninguna sorpresa, o giro argumental. En realidad ni siquiera hay argumento. Casi parece una película de aquellas llamadas coyunturales de  los ochenta para mostrar en que consiste un divorcio.

Desde luego hay que reconocer que consiguen transmitirnos el ambiente enrarecido que se forma en una casa de inminentes separados, pero ¡me voy a tener que poner una de Pixar para desintoxicarme de tanta adultez!

Calificación final. Un todo en uno de planteamiento, nudo y desenlace.


miércoles, 18 de enero de 2017

La espera (L'atessa)

Tomando apuntes mientras veía La espera (L'atessa) de Piero Messina anotaba cosas como, evocadora ambientación, uso poético del escenario, delicada fotografía...pero ¡poco duran las alegrías en la casa del pobre!.

La peli va sobre una joven que va a visitar a su pareja en una vieja villa siciliana. Al llegar se encuentra que sólo parecen estar viviendo ahí la madre del chico y un viejo criado. La chica no consigue contactar con el novio pese a que le deja continuos mensajes en el móvil, sin embargo, la mujer le asegura que volverá en unos días, por lo que decide esperarle en la casa a la vez que va conociendo a su suegra.

De ahí el título, La espera...claro una chica esperando...pues eso. No tiene pinta de ser muy divertida ¿verdad?. Pues habéis acertado. Es soporífera. Promete mucho al principio, al menos estéticamente, pero pronto (muy pronto) va cayendo en barrena hasta estrellarse en algún páramo cinematográfico donde no será encontrada jamas por los historiadores del séptimo arte.

La película tiene un aire muy de cine de autor de los setenta: planos perfileros, diálogos con 5 o más segundos de silencio entre frase y frase, miradas perdidas, ambiente tristón y mucho drama interior de los personajes. Nada de esto estaría del todo mal si no fuese porque estamos en el año 2016 y por mucho que los cineastas indies quiera ocultar su vaciedad con planos cámara al hombro, silencios eternos y actores que no pestañean, no se nos debe escapar una realidad muy patente: Lo que una vez fue artístico no siempre lo va a ser. Los tiempos cambian y hay que buscar nuevos caminos.

Y claro, luego pasa lo que pasa, que los actores se ven arrastrados por estos estilos narrativos y parece que les hayan metido un palo por el culo. Personalmente no me parece mal un poco de teatralidad en las interpretaciones, pero tanto silencio, tanta mirada mantenida sin pestañear antes de responder a cualquier pregunta me acaban por poner de mala hostia.

Así y todo no es de las más cargantes que he visto, al menos en esta el drama principal es tan serio como quieren transmitirnos con el ambiente (en otras pelis de autor se ponen muy serios para terminar contando una chorrada)  y visualmente es impecable verdaderamente. Si te gustan las películas lentorras igual le deberías dar una oportunidad.

Calificación final: Bello sopor a la italiana





lunes, 9 de enero de 2017

Mi vida a lo sesenta

La verdad es que a veces da gusto ser europeo porque  hay temáticas que sólo deberíamos tratarlas nosotros ya que cuando lo hacen los americanos suelen cagarla en forma de moralinas, fabulitas de tres al cuarto, lecciones a destiempo y mucho miedo a salirse del camino marcado y de lo políticamente correcto.
Hoy estamos de suerte porque Mi vida a lo sesenta de Sigrid Hoerner es alemana.

 Una reconocida aunque ácida y antisocial bióloga a la que prejubilan en su empresa el día de su 60 cumpleaños, decide que es momento de tener un hijo gracias a los óvulos que congelo cuando tenia 40. Buscando un donante de esperma lo más normal posible para contrarrestar todas sus rarezas, da con un joven periodista, hijo de un galerista de arte también en sus 60,  obsesionado con seguir pareciendo joven con el que casualmente ya ha tenido un par de encuentros fortuitos no del todo agradables.

Me suelen dar mucha pereza las comedias crepusculares o las que tratan los temas existenciales desde un punto de vista ligero, pero no se que me ha pasado con esta que me la he visto del tirón. Y además me he reído.

El miedo al paso del tiempo, a la perdida de juventud y de atractivo sexual, la muerte de los seres queridos, la perdida del trabajo o el temor a estar fuera de época son temas que se tratan sin tapujos en esta peli y que suelen más impulsarnos a meternos debajo de una manta que a echarnos unas risas con ellos, sin embargo magicamente consiguen lo segundo.

Y todo gracias a unos muy buenos diálogos, bastante sarcásticos y sobre todo a la construcción de unos personajes tremendamente atractivos, humanos y comprensibles para todos en todo momento. Sus anhelos, sus meteduras de pata, sus divertidas inmadureces hacen que nos sintamos identificados con ellos y que en ultima instancia le tengamos un poco menos miedo a hacernos mayores.
No hay que perderse en ningún momento como acaba el muñeco de bebé que le prestan a la prota para que se vaya acostumbrando a la maternidad .

La única pega que podría ponerles es la elección de los dos actores principales, y no porque lo hagan mal  sino porque ¡están demasiado bien para tener sesenta años! Así que este año va a haber que tomarse en serio lo de la dieta y el ejercicio. Una vez más.

Calificación final: ¡La madurez es un mito!







jueves, 5 de enero de 2017

10 años y divorciada

Con este título se podría pensar que es una comedia romántica americana, tal vez de esas que tanto les gustan, de intercambio de cuerpos. Pero no, ¡es literal!

La peli va sobre una niña yemení de 10 años a la que casan a la fuerza con un un tío de 40. Anteriormente la familia de la niña sufre una gran deshonra en el pueblo donde viven: Una de las hijas es violada por un gañán del lugar, lo cual en sí no es demasiado problema ya que la cosa se soluciona con un par de toros regalados por el padre del violador al padre de la violada y con casarlos, pero claro al no ser virgen supone una gran vergüenza familiar y se ven obligados a emigrar a la ciudad. Invadidos por la pobreza, al padre le parece una buena idea vender a su hija pequeña. Una vez casada con su comprador la llevan a la tribu donde debería vivir el resto de su vida. Violada cada noche por su marido y maltratada y esclavizada también por su suegra, mantiene una actitud hostil y rebelde con todo, lo que hace que vuelvan a la ciudad para que el padre le lea la cartilla a la niña. En un descuido se escapa de casa en busca de unos juzgados. No se sabe muy bien cómo, consigue colarse en una de las salas para pedir el divorcio al primer juez con el que se encuentra.

Terrible relato el que nos cuentan en 10 años y divorciada de Khadija Al-Salami, acercándonos a una realidad que no siempre deseamos ver, la del pisoteo sistemático de los derechos de las niñas en no pocos países de nuestro planeta.

Sin escamotearnos ni una linea de información y de manera valiente nos enseña lo medieval y absolutamente retrogrado de algunas costumbres tribales de la mayoría de los países de la península arábiga.
La película no escatima en improperios a la mujer soltados por los hombres protagonistas, pero tampoco oculta que un gran número de mujeres de esos países están en la misma linea de pensamiento que los hombres, por desgracia. Al menos en los entornos más rurales y desfavorecidos.

Lo curioso es que los hombres se amparan continuamente en la Sharía, la ley musulmana, para cometer sus actos, sin embargo el propio juez, que la ha estudiado de verdad, les  hacer ver que en demasiadas ocasiones se la inventan.

Hay mucha tela que cortar a nivel moral e ideológico, pero centrándonos en lo puramente cinematográfico la película está muy bien contada, con buen ritmo, buscando el interés narrativo con saltos de tiempo realizados con bastante habilidad y con una preciosa fotografía, un pelín del gusto del  Sundance Institute, que nos muestra en toda su plenitud los sorprendentes paisajes y ciudades de Yemen.


Calificación final: Una película necesaria.


lunes, 2 de enero de 2017

Brooklyn


Casi sin terminar de ver Brooklyn de John Crowley me pongo a escribir el post, ya que de otra manera se me olvidaría en un par de horas.

La peli va sobre una chica irlandesa que decide emigrar a Nueva York a finales de los años 40. Sus vicisitudes, sus morriñas, sus dudas….

Lo mejor de Brooklyn es que si la ve Donald Trump la censura, no sea que se animen más inmigrantes a ir pa’lla. Porque, en fin, sin ser como para tirar cohetes no le va mal a la muchacha.
 
Y ahí es donde radica el problema. La historia no puede ser más anodina y lineal. No es que esté mal contada pero se queda uno como encogido de hombros al final diciendo “Pues vale. Me voy a bajar la basura”. Hay que decir en su favor que los actores están bastante bien, y la ambientación es sencillamente excelente. Y no es sarcasmo,¿eh?.

Los vestidos a todo detalle perfectamente entonados con cada clase social representada. Los peinados, cambiantes en los pocos años entre los que transcurre la historia, las músicas, sin una triste concesión al swing o al jazz, solo mostrandonos lo que escuchaban de verdad los irlandeses en aquella época. Y hasta los rostros de las actrices elegidas: Las que hacen de guapas se ajustan perfectamente a la belleza tipo pin-up reinante en la época. Y otros pequeños detalles de vestuario como los relojes, las medias de costura trasera o los zapatos, cuidadosamente elegidos en cada secuencia.


Total, que la peli no está mal y aunque solo sea por la ambientación merece echarle un vistazo, pero le deja a uno un poco frío.

Calificación final: 1 hora 46 minutos en verla, 1 hora 46 minutos en olvidarla.