miércoles, 19 de octubre de 2016

Deseo peligroso (URGE)

¡Boooooodrio a la vistaaaaa! ¡Listos para el abordaaaaaje!


Me he visto Deseo peligroso (URGE) de Aaron Kaufman por obligación y he sufrido mucho... pero creo que con unos colegas y unos copazos me habría partido el ojete viéndola.


La peli va de que un joven empresario nuevo rico, prepotente y tontín invita a sus amigos soplapollas a lo que pretende ser el mejor fin de semana de sus vidas, lo nunca visto. Ahí va el programa del segundo día:


  • A primera hora, Masaje Tailandés
  • Clase de tenis con Pete Sampras
  • Baño de vapor para los chicos y sesión de estética para las chicas
  • A última hora cena, de 10 platos con "maridaje de vinos" (guau, vaya pasote)


Es lo que tiene ser gilipollas y escribir guiones, te salen personajes gilipollas haciendo gilipolleces. Pero, ¿y qué hicieron el primer día? os preguntaréis. Pues ir a una discoteca (como se lo montan los ricos, jopetas).
Cierto es que allí, al rebeldito del grupo lo llaman a un aparte para que una especie de maestro de ceremonias supuestamente perverso (Pierce Brosnan, con dos cojones) y que no hace más que soltar una chorrada detrás de otra, le entregue una droga super flipante llamada URGE (se dice urch).
Pero con una regla, sólo se puede tomar una vez en la vida.


En fin, el caso es que se la toman y el efecto es que se deshiniben sexualmete más o menos, el montaje se hace más picado, salen cosas a cámara lenta y suena música electrónica de fondo. Vaya, parecido a lo que hacen unos cuantos whiskys a las 4 de la mañana en cualquier garito de España.


[A partir de aquí, mogollón de SPOILERS, aunque es muy predecible todo]


El caso es que se quedan tan encantados con el temita que el segundo día todos quieren repetir. Y lo hacen. Con gravísimas consecuencias. Ponerse ciego de tarta, romper con la amante, reirse mucho, tener tendencias lésbicas (pero sin consumar, eh, tampoco hay que pasarse) y decir las verdades a la cara... todo esto es después de la cuarta toma o así. Después siguen y siguen y ya ahí la cosa sí que se desmadra. A los tíos les da por pegarse y a las tías por follar. Coño, ahora que lo pienso, ¡como en Magaluf!


Ya al final sí que parece que después de 3000 dosis todos se vuelven psicópatas o algo así, claro que eso te pasa hasta con los triskis. Uno se suicida, otra muere ahogada por el novio, otra lapidada... Lo más triste es que todo eso ocurre a diario en la vida real sin necesidad de drogas mágicas de por medio.


En fin una cosa totalmente descerebrada con una sorpresa final verdaderamente destripante, que no os cuento porque creeríais que me lo estoy inventando.


Calificación: Dios de las mierdas.

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